Querido
General, no me resisto a mandarle una nota antes de nuestra próxima cita estacional.
Ya huele a primavera. El
frío se retira a sus cuarteles de invierno. Los árboles se liberan de las últimas
hojas caducas que la luz del atardecer viste de añiles y violetas.
Hay
un trajín de polen, olores recién estrenados, rumor de fiesta
que pone a danzar la fuente desde la que le escribo, General.
Lo dejo con la lujuria de las palomas que lo habitan, con su aire
marcial y su bella estampa que admiran los paseantes que parten de su pedestal al cielo… mientras me llevo en mis reflejos su alma que nadie ve.

.jpg)
.jpg)
.jpg)






.jpg)
.jpg)





.jpg)


