Compro en mercadillos de segunda mano muñecos que me atraigan...
...Les doy un baño de espuma... Los meto en mi bolso...
... y me voy con ellos a escenarios naturales donde los hago posar.
A veces se ríen de nosotros. Y es que las posturas para encuadrar a mis modelos perfectos exigen flexibilidad por mi parte y escaso sentido del ridículo.